MISTERIOS 14 Y 15 DEL ROSARIO

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MEDITACIONES
SOBRE LOS DOS ULTIMOS MISTERIOS GLORIOSOS DEL
ROSARIO
Y EN ELLOS SOBRE EL ROSARIO EN CUANTO TAL.
EXTRAIDAS DE

ARCO IRIS DE PAZ

Por el M. R. P. Presentado, y Siervo de Dios,
FRAY PEDRO DE SANTA MARIA Y ULLOA,
Varon Apostolico, del Orden de Predicadores, Hijo ordinario del Religiosi-
simo Convento de San Esteban de Salamanca, y prohijado en el Real Con-
vento de San Pablo de Sevilla.
CON LICENCIA.
BARCELONA. Por Tomas Piferrer, Impresor del Rey nuestro Senor,
Plaza del Angel, Ano 1775.


CUARTO MISTERIO GLORIOSO
DE LA ASUNCION DE NUESTRA SENORA
EN CUERPO Y ALMA AL CIELO
1.
Considera la Asuncion de Nuestra Senora y su glo-
riosa Coronacion. Y lo primero que en cuanto a su
Asuncion debes considerar es que, resucitada la Vir-
gen en Cuerpo y Alma, luego se ordeno una so-
lemnisima Procesion por la region del aire hacia el
Cielo Empireo; y ordenada, empezo la musica con
canciones, voces y musicos instrumentos de alegria.
Piensa que todo lo ves y lo oyes, y que toda la tierra
y el aire retumbaba con las voces, con el estruendo y
con la musica; y, al paso que era incomparable el re-
gocijo, era inefable la suavidad de las voces y la dul-
zura de los instrumentos; y te pongo en esto la con-
sideracion porque el hombre en esta vida no puede
entender como son las cosas espirituales sino por la
similitud de las corporales.
Piensa tu, que asi que empezo la musica por el ai-
re, llegaron los ecos a la celestial Corte, y todos aque-
llos nobilisimos Espiritus que habian quedado asis-
tiendo al Trono de la Inefable y Beatisima Trinidad,
se empezaron a disponer para salir al recibimiento
de su Excelentisima Reina. Oh, con cuanto gozo y
alegria se disponen! Piensa que por entre las Jerarqu-
ias y Coros corren diversas voces, repitiendo: Salid


4
afuera, oh hijas de Sion!, a recibir a la Reina, Madre
del verdadero Salomon1, a quien vienen alabando
las Estrellas de la manana y aplauden los hijos de
Dios2. Piensa que, al volar estas voces por las calles
de la Jerusalen Triunfante, empezaron todos sus mo-
radores a sentir una nueva fragancia y suavidad pe-
regrina y, alborozados y llenos de admiracion, em-
pezaron a decir: Quien es esta que va subiendo
por el desierto como una columnita de humo, for-
mada de perfumes de mirra y de incienso, y de toda
especie de aromas? 3 . Paso volando aquella voz
primera, repitiendo: Salid, Gloriosas hijas de Sion, y
vereis a la Reina, Madre del verdadero Salomon, que
viene esparciendo por el aire las delicias de regalo,
olor y suavidad que sentiais con tanta abundancia.
En esto piensa que se fueron vistiendo de nueva luz
y claridad todos estos Orbes celestes y, viendola los
Ciudadanos del Cielo, que estaban ya apresados pa-
ra salir, llevados de una grande admiracion excla-
maron diciendo: Quien es esta, que se levanta del
mundo, y vestida de los resplandores de la Aurora,
hermosa como la Luna, y escogida como el Sol4?
Piensa que oyes la voz que, volando por los muros,
responde a la admiracion de los Cortesanos, dicien-
do: Salid, hijas de Sion, y vereis a la Reina, Madre

1 Cant. 3, 11.
2 Job 38, 7.
3 Cant. 3, 6.
4 Cant. 6, 9.


5
del verdadero Salomon, que sube a su diestra, recli-
nada sobre el Amado y vestida de resplandeciente
oro labrado con variedad de labores5, de donde se
origina esta diversidad de resplandores.
Con estas voces haz cuenta que ves por las puer-
tas de aquella Ciudad soberana innumerables tro-
pas, de manera que todo se despuebla; y todos llenos
de alegria inefable salen del Empireo y, asomandose
desde aquellos Alcazares supremos, vieron la Proce-
sion que con infinita pompa y majestad, pasando de
Cielo en Cielo, se iba acercando; y entonces puedes
pensar que se cumplio aquel dicho de Salomon: Vie-
ron a Maria Santisima las hijas de Sion, y la predica-
ron, y aclamaron por la mas bendita de las criaturas;
y las Reinas y Esposas --esto es, los Principados,
Tronos, Dominaciones, Querubines y Serafines-- la
alabaron y engrandecieron por Reina unica, perfecta
y escogida entre todas las Reinas y Esposas del Su-
premo Emperador.
Y para que ahora puedas considerar la entrada de
esta Emperatriz, su triunfo y gloria con que fue reci-
bida, no me parecio te podia escribir cosa mas a
proposito que una vision que tuvo de este Misterio
el Beato Alano de Rupe. Te la pondre a la letra como
esta escrita, vuelta de Latin en Romance; y es como
se sigue6.

5 Salmo 44, 10.
6 De Orat. et prec. Psalterii, part. 2, cap. 8.


6
2.
Considera como, estando este Santo Padre un dia de
la Asuncion de la Reina de los Angeles, despues de
haber dicho Misa, puesto en oracion, considerando
la solemnidad de aquel dia, sintio vivas ansias de
contemplar el Misterio como habia sucedido; y sin-
tiendo en si una luz que le disponia el alma para
algun particular favor, abstraido de los sentidos, fue
arrebatado al Cielo, donde se le presento en visiones
la admirable Asuncion de Maria Soberana de la
misma forma que sucedio en su propio dia.
Vio a la Soberana Reina que, levantandose siete
veces mas resplandeciente que el Sol, con admirable
ligereza, a los brazos de su Hijo y Esposo Jesucristo,
y presentes todos los Angeles de Guarda de los
hombres y los Coros celestiales que habian bajado
con el Senor y que habian llegado con gran pompa y
majestad a las puertas del Empireo, se oyo una voz
del Salvador, que dijo: Abrid, Principes, vuestras
puertas; elevaos, puertas eternales, y entraran el Rey
y la Reina de la Gloria7; y sin mas dilacion entro el
Dios de los Ejercitos, fuerte y poderoso Senor de las
batallas, con la Esposa Soberana, asida de la mano
de su Esposo. Vio que al punto salian innumerables
escuadrones de Espiritus celestiales que, repartidos
en Coros, salian a recibir llenos de inmenso gozo y
alegria a su Rey y Reina, y postrados de rodillas, con

7 Salmo 23, 7.


7
inefable regocijo, alegria, majestad y reverencia, en
multitud innumerable de dulces y concertadas voces
saludaban a Maria Soberana con las alabanzas de la
Angelica Salutacion, y ninguno de aquella multitud
se veia que no trajese en las manos un Salterio de
musica, y de todas las voces ni una sola palabra se
oia que no fuese de AVE MARIA, y cantaban todos
con milagrosa suavidad y armonia. Vio asimismo
que en medio de los Coros habia unos grandisimos
Organos, de los cuales cada uno tenia en si ciento
cincuenta Salterios, o pequenos Organos, y cada uno
de estos ciento cincuenta Salterios tenia ciento cin-
cuenta canones, y cada canon con modo admirable
hacia ciento cincuenta voces distintas, de tanta sua-
vidad y consonancia, que le parecio imposible que
los hombres ni los Angeles pudiesen imaginar cosa
mayor. Con cada uno de estos Organos venian cien-
to cincuenta Musicos, que al son de ellos cantaban
con tanta melodia y dulzura, que le parecio al Beato
Padre que aquella dulcisima musica podia resucitar-
los muertos. Cantaban, pues, estas palabras del AVE
MARIA: DIOS TE SALVE, MARIA, LLENA DE GRACIA, EL
SENOR ES CONTIGO; y respondio toda la multitud
innumerable con las otras que se siguen: BENDITA
TU ERES ENTRE TODAS LAS MUJERES, Y BENDITO ES EL
FRUTO DE TU VIENTRE, JESUS. Y no obstante que
siempre repetian las mismas palabras, eran en si tan
varios los acentos, tan distinta la melodia, tan diver-
sos los sentidos, el alma e inteligencia de las voces,


8
que el Esposo de la Reina del mundo, que las oia, se
sentia tan inflamado en tanto amor de Cristo y su
Madre, que fue necesario particular auxilio de la Di-
vina Majestad para que no desfalleciese.
Fue tan alto el concepto que hizo del Santisimo
Rosario, que le parecio que resplandecia en el toda la
infinita sabiduria de Dios. Y viendo la Reina Sacrati-
sima la admiracion del Esposo, mando a un Angel
que le dijese la razon por que sola el AVE MARIA era
la letra que se cantaba, y la razon por que siempre,
por mas que se repetia, siempre parecia nueva en el
modo, en la cancion, en el sentido, y en la inteligen-
cia. Llegose el Angel, y le dijo: Oye y atiende, nue-
vo Esposo de la Suprema Reina (llamale Esposo,
porque se desposo con el Nuestra Senora, echandole
un Rosario al cuello, formado de sus divinos cabe-
llos, y un anillo de lo mismo). En el AVE MARIA se
dio el principio a la Redencion del mundo: por ella
encarno el Verbo, y se conquisto el Reino de las ti-
nieblas; por ella se liberto el hombre, y por ella fue-
ron reparadas las ruinas de los Angeles; por lo cual
todos los Coros Angelicos cantaran eternamente este
nuevo Cantico8 a Dios y a su Madre, y eternamente

8 Nuestra alabanza supera nuestra capacidad y supera toda
alabanza: por eso el alabar dignamente a Dios viene de Dios,
es decir que el mismo pusome en la boca un cantico nuevo, un
cantico en loor de nuestro Dios
(Salmo 39, 4). Cantico nuevo, esto
es, de beneficios nuevos, que son: la obra de la encarnacion y


9
resonaran en esta Corte y seran eternas estas alaban-
zas; y, porque ninguna pura criatura puede com-
prender la grandeza de estos Misterios, por eso
siempre se les hace nuevo este Cantico.
3.
Considera como prosiguio la Musica las canciones,
voces y suavisima armonia, y con estas se continua-
ba la Procesion y el triunfo por el Cielo Empireo; y
reparo el Santo que no solo se cantaba el Santisimo
Rosario por todas las Jerarquias, sino que todo cuan-
to miraba, oia y entendia, eran numeros de ciento
cincuenta: los Coros en todos los Ordenes se com-
ponian de ciento cincuenta Angeles y Bienaventura-
dos; los instrumentos de ciento cincuenta voces; las
voces de ciento cincuenta armonias; y de ciento cin-
cuenta sentidos cada palabra, que causo gran admi-
racion; a la cual, ocurriendo el Angel, le dijo:
Que te admiras? Este numero Sacratisimo es
figurado en el Arca de Noe, en el Tabernaculo de
Moises y en el Templo de Salomon, y repetido por
varios decenarios en el nuevo Trono de Ezequiel y
en los ciento cincuenta Salmos de David, los cuales
todos estan llenos de las Profecias de Cristo y su
Madre; por lo cual es el Santisimo Rosario el nuevo,
vivo y verdadero Salterio de la Santisima Trinidad, y

el modo nuevo de liberacion. Cantico nuevo, esto es, el Nuevo
testamento. SANTO TOMAS.


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por esto propisimo de toda la Corte Triunfante y Mi-
litante, razones por las cuales es el Sacratisimo Rosa-
rio el regocijo del Cielo, la alegria de los Angeles y la
gloria de los Bienaventurados: todos se alegran,
glorian y regocijan con sus voces, porque con estas
engrandecen a Dios, alaban a Cristo Redentor y
aplauden a la Madre y Reina.
4.
Considera como, oidas estas razones, mas se le
inflamaba el alma en el amor de Cristo y su Madre, y
oyo que la Majestad del Hijo hablaba en esta forma a
su Madre: Madre mia, Esposa, Virgen y Reina: to-
dos los que suben del Mundo a estas eternas mora-
das, son por sus Angeles presentados a la Suma, In-
efable y Beatisima Trinidad, a quien eternamente se
ofrecen con todos sus merecimientos; asi Vos ahora
tambien sereis presentada al Supremo e inaccesible
Trono para ofrecer vuestros merecimientos, y con
ellos socorrer a todo el mundo. Yo, que soy vuestro
Hijo, quiero ser vuestro Angel; y por mi quiero que
seais presentada.
Llegaron en esto al Trono de la Inefable, Beatisi-
ma y Santisima Trinidad, adonde fue presentada
nuestra Reina; y postrada ante el Trono, se ofrecio
toda con la grandeza de sus merecimientos y virtu-
des a la Altisima Majestad con suma reverencia y
profundisima humildad. Que gozo, que alegria y
gloria la de nuestro Redentor, cuando presento a su